Biografía

Esbozos biográficos

Artículos, ensayos y opiniones sobre la biografía de Ramón Amaya Amador

repatriacion02El 21 de septiembre 1977, hace 35 años, arribaron a Honduras las cenizas de Ramón Amaya Amador, fallecido once años antes en un accidente de aviación en Bratislava, Checoslovaquia.

El recibimiento fue multitudinario. Miles de personas esperaban en Toncontín y acompañaron la urna en el velatorio en la sede de la Federación Central de Sindicatos de Trabajadores Libres de Honduras (FECESITLIH).

Reproducimos la crónica de la jornada publicada en diario Tiempo el Jueves 22 de septiembre de 1977

Arminda Funes

Arminda Funes, esposa de Ramón Amaya Amador, nació el 7 de septiembre de 1924 en Villa Viso,

Departamento de Pocho, en las sierras de Córdoba, Argentina. Su padre José Ildefonso Funes y su madre Martina Agüero. Sus hermanos: María Josefina, Magdalena, Virgilio, Alfredo, Nelly, Mario, Dolly.

De Villa Viso la familia Funes se trasladó a Salsacate, siempre en las sierras cordobesas. A la edad de 21 años, Arminda se trasladó a vivir a la ciudad de Córdoba. Atrás quedaba el hogar patriarcal y las privaciones propias de la vida del campo; en la Docta –segunda ciudad de Argentina, importante centro industrial, político y cultural– tuvo la oportunidad de continuar sus estudios y trabajar.

Cruz donde se accidentó el vuelo 101

El 24 de noviembre de 1966, a las 9:38 a.m, hora de Honduras, murió Ramón Amaya Amador en un accidente de aviación en Bratistalva, Checoslovaquia.

El autor de Prisión Verde regresaba de participar en el Congreso del Partido Comunista de Bulgaria en Sofía.

Tenía 50 años.

 

Longino Becerra

por Longino Becerra (Esbozo biográfico incluído en el Prólogo de Prisión Verde)

Ramón Amaya Amador fue un novelista nato. Concebía con una gran facilidad el argumento, el plan y los episodios fundamentales de sus obras. Asimismo, el trabajo de redacción, que para muchos escritores es una tarea laboriosa y de grandes esfuerzos, no le ofrecía mayores dificultades, pues Ramón Amaya Amador redactaba a chorros. Su técnica era la siguiente: primero preparaba un esquema general de la obra, luego escribía a mano, en un cuaderno, los capítulos de la misma. El manuscrito obtenido de esta manera era pasado a máquina por el autor y, para diferenciarlo de nuevas versiones, se cuidaba de escribir en él la siguiente frase: “Primer Bosquejo”. El texto mecanografiado era sometido a una revisión completa y pasado nuevamente en limpio para enviarlo a la imprenta. Este trabajo le consumía al novelista de tres a cuatro meses, por lo cual durante la última etapa de su actividad, Ramón Amaya Amador escribió hasta tres novelas por año. Sus obras póstumas suman aproximadamente unas cinco mil páginas en total, las que incluyen no menos de veinte títulos, entre novelas, cuentos, obras de teatro, diarios personales y hasta poesías.

Subcategorías

Ensayos, artículos y opiniones sobre la obra literaria de Ramón Amaya Amador.