Extractos

Extractos

Cápitulos de los diferentes títulos de Ramón Amaya Amador.

Los rebeldes de la villa de San Miguel

El muchacho de Don Eusebio

Primera Parte

1

El sol de la avanzada tarde les daba de frente; un airecillo refrescante aliviaba el calor y los viajeros sentían la humedad del sudor en sus ropas. Crecía en ellos el regocijo viéndose ya a las puertas de la villa de San Miguel; recobraban la locuacidad después del mutismo obligado por la modorra del sol del mediodía y el viaje a lomo de bestia por los caminos sinuosos que llevaban desde Morocelí hasta la villa minera; la muchacha principalmente, dejaba oír su charla juvenil, que en el monte parecía parloteo de pájaro, mientras su hermano, también joven, cabalgando a su lado, aprobaba discreto, disfrutando en su intimidad de la misma alegría.

El Señor de la Sierra

… Este indio, llamado Lempira, que significa SEÑOR DE LA SIERRA, convocó a todos los señores de la comarca, con los cuales y los naturales juntó 30,000 hombres; persuadióles el cobrar libertad, siendo cosa vergonzosa que tantos y tan valerosos hombres, en su propia tierra se viesen en la miserable servidumbre de tan pocos extranjeros; ofreció ser su Capitán y ponerse a los mayores peligros…

Antonio de Herrera

Historiador

Portada Operacion Gorila

Primera parte

1

El fogoso coronel, Lidio Pedralisa, jefe del Estado Mayor, juega con la estilográfica, haciendo círculos azules en una hoja de su libreta, colocada en la ancha y larga mesa, a cuyo alrededor se encuentra la alta oficialidad escuchando la conferencia que dicta el coronel norteamericano, Monkey Patrick. Pedralisa se muestra sonriente, pero, si bien oye las palabras del alto jefe extranjero, no las atiende del todo porque sus pensamientos están hilvanando también círculos azules en torno a un sueño que muy en breve será bella realidad.

Las violetas del hambre

Como de hierro oxidado

Lucas Reyes a los catorce años salió de la escuela primaria con notas de sobresaliente, mucha fama como futbolista en el equipo escolar, con un metro setenta de estatura y sin ninguna perspectiva para seguir estudios de secundaria o pasar a la Escuela Normal y hacerse maestro. Con el producto del trabajo de su madre en una fábrica textil no podría sostener los estudios de su único hijo y cuyo padre había muerto años antes cuando Lucas estaba muy pequeño. Como solución inmediata y por consejo del director de la escuela, Lucas obtuvo al año siguiente una plaza de maestro en la escuela rural de la aldea de Miraflores, a unos sesenta kilómetros de la ciudad, al pie de las montañas de Sulaco.